Felicia Casher, conocida artísticamente como Withlove, Felicia, es poeta, artista docente y sanadora, y administradora cultural cuyo trabajo se encuentra en la intersección entre la creatividad, la sanación y el compromiso con la comunidad. Arraigada en la profunda creencia de que el arte es tanto medicina como espejo, crea espacios en los que las personas, especialmente las mujeres y los jóvenes negros y morenos, pueden verse reflejados, reafirmados y ampliados a través de la expresión creativa. Su práctica se basa en el entendimiento de que la narración, la poesía y las artes visuales no son lujos, sino herramientas necesarias para la formación de la identidad, la liberación y la conexión.
Felicia dirige programas extraescolares, talleres, residencias e iniciativas artísticas en Filadelfia, diseñando experiencias que se centran en la voz de los estudiantes, el orgullo cultural y el aprendizaje interdisciplinario. Es la creadora de Make Space, un programa artístico extraescolar que explora obras inspiradas en artistas negros y morenos, en el que los estudiantes se dedican a la exploración creativa mientras desarrollan su confianza, su capacidad de pensamiento crítico y su conciencia de sí mismos. Su plan de estudios tiende un puente intencionado entre el arte y la alfabetización, la historia y el aprendizaje socioemocional, animando a los jóvenes a ver la creatividad como una expresión personal y una fortaleza académica.
Formada en enseñanza sensible al trauma y culturalmente receptiva, Felicia integra el rendimiento, la tutoría y la facilitación para empoderar tanto a los estudiantes como a las mujeres y a sus compañeros artistas. Ha completado un desarrollo profesional avanzado, incluida la certificación de artista docente sensible al trauma, lo que le permite diseñar entornos de aprendizaje seguros, receptivos y emocionalmente sólidos. Su enfoque respeta las experiencias vividas que los estudiantes aportan al aula, fomentando la confianza, la autonomía y el cuidado colectivo. Ya sea dirigiendo un taller de poesía, facilitando una sesión de arte reflexivo o asesorando a artistas docentes emergentes, lidera con empatía, estructura y alegría.
Más allá del aula, Felicia es una intérprete dinámica y una organizadora comunitaria. A través de la palabra hablada, la presentación de eventos y experiencias creativas curadas, tiende puentes entre artistas, educadores y vecindarios. Entiende que el trabajo comunitario no es un compromiso puntual, sino una relación continua, y cultiva esas relaciones con integridad e intención.
A menudo contratan a Felicia y la llaman para que regrese a su ciudad natal y continúe con este trabajo, lo que confirma tanto su impacto como su compromiso. Se traslada de una ciudad a otra sin perder de vista su propósito, llevando consigo su voz, su visión y sus raíces culturales allá donde trabaja. Su trabajo une la educación, el arte y el desarrollo comunitario, creando oportunidades duraderas para la expresión, la conexión y la transformación.
En esencia, Felicia se dedica a crear espacios donde la creatividad se convierte en un camino hacia la sanación, el empoderamiento y el crecimiento colectivo, donde el arte no solo se enseña, sino que se vive.